Acudieron, como era de esperar, la presidenta de Peña Abadía, María Dolores Leiva, y el vicepresidente y la secretaria de la Asociación Cultural “Calle del Agua”, Jesús González y Pilar Bugella, y un buen número de aficionados que se deleitaron con el fin de fiesta flamenco protagonizado por Joaquín Cabello Osuna "El Quini", acompañado por Antonio Paz a la guitarra. El flamenco cuando sale en petit comité es más de verdad y ayer noche fue una prueba de que es cierto. Nadie cobró un duro, el flamenco nació del gusto y del momento y así se valoró.

Joaquín Cabello estuvo espléndido, generoso, acertado, y hubo momento para el humor y la risa, algo tan difícil de provocar tal y como se ve el presente. Antonio Paz estuvo tocando y Joaquín cantando todo lo que el público pidió: desde malagueñas y un amplio repertorio de estilos de fandangos hasta los cantes abandolaos que, desde la jabera al zángano de Puente Genil fue una clase magistral de El Quini sante todos los presentes. Hasta yo misma me animé y canté ante los amigos de esta peña entrañable: Peña Abadía.

No sé si me lo perdonarán. Lo que sí es cierto es que se desvivieron en atenciones, desde el personal de su barra hasta los directivos. Y que da gusto tener tan buenas personas alrededor.
Agradezco de todo corazón la mágnifica intervención de Antonio Paz, sin la que Joaquín Cabello no hubiera podido actuar anoche. Gracias a Joaquín por ser quien es, tan buen amigo, y a Pedro Medina por mantenernos siempre abiertas las puertas de su peña. Y a Ana, por su ensaladilla. Y a cuantos se fueron arrimando a la fiesta, por saber escuchar.
Gracias por todo, amigos.
Gracias a Jesús González por las fotos y los videos del momento. Un abrazo. Mariví Verdú. |